las caras de la verdad

Viendo que El Correo y Deia no se ponen de acuerdo en lo que opina el Consejo Escolar de Euskadi en torno a la reformulación del Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos…

…he encontrado el documento, rebuscando un poco, y me he animado a subirlo….aqui lo teneis:

Estos dias se han publicado algunos articulos que comparto de Xabier Etxeberria, Mikel Mancisidor y Jon Mirena Landa …asi que no le veo sentido a decir mucho más cuando casi todo está ya dicho.

¿que opinión te merece? ¿quien lleva razón? ¿elcorreo o deia? ¿ninguno? ¿los dos?

con la “paz” a vueltas

Vaya semanitas que llevamos con este tema de la educación para la paz y la presencia de la victimas…

Ayer y hoy han sido días más de articulos y opiniones…Kepa AulestiaJavier ElzoJose Luis ZubizarretaIzaskun BilbaoJon Mirena Landa e Isabel Celaa

Y es una pena que andemos asi en el 2010, sin consensos previos…con iniciativas de gobierno poco cocinadas…lanzando mensajes y tomando posición desde los medios (sin haber leido los planes en muchos de los casos)…barra libre!!!!!

Nos lo están poniendo bastante complicado a las personas y colectivos que trabajamos en estos temas de educación para la paz.

Tenemos la tarea de elaborar materiales, desarrollar experiencias e iniciativas tanto en el ambito escolar como asociativo, y con la población en general.

Y claro, con la que está cayendo…en la calle hay muchos interrogantes pero sobre todo posicionamientos.

Se están cerrando muchas puertas.

Yo creía que una de las labores principales de los cargos públicos y las formaciones políticas consistía en escuchar a la sociedad a la que representan o quieren representar…tramar iniciativas consensuadas…contribuir a la mejora de la convivencia…cerrar y sanar heridas…hacer pedagogía social…

Pero parece que estoy equivocado, hay licencia para triturar estos temas de tanto calado para nuestra sociedad…¿no requieren ser sacados de la confrontación partidaria? parece que no…

A ver quien gana…

(Ah, se me olvidaba comentar que tuve un lapsus en el anterior post al afirmar que estaba de acuerdo con Basagoiti… después de su “si o si” se ha cubierto de gloria…viva el consenso y la participación de la comunidad educativa)

estoy de acuerdo con Basagoiti

Cuando decia que se fiaba completamente de los técnicos del departamento de educación a la hora de trabajar la educación en valores y para la paz en los centros educativos.

Me parece una de las cosas más sensatas que se han dicho estos días sobre la reformulación del Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos 2008-2011.

siempreviva
siempreviva

A nivel personal estoy “un poco desconsolado” al presenciar la irresponsabilidad de las diferentes formaciones políticas al abordar este tema:

–  la entrega por fascículos en los medios de comunicación que el gobierno hace de iniciativas de tanto calado.

– la estrategia común de lanzar cañonazos para derribar iniciativas que tienen aspectos positivos (si se leen y se analizan con detalle).

Estamos asistiendo a la representación de un teatro, en el que sabemos de antemano el argumento…algo asi como que ya hemos visto esta obra representada. En esta ocasión los actores se han cambiado los papeles.

No es de recibo que después del trabajo realizado con el anterior Plan, las formaciones políticas nos hagan retroceder a escenarios ya vividos en los años 90.

Estos temas debieran de protegerse de la confrontación partidista que se da en los medios de comunicación. Al menos, hasta que no haya el suficiente consenso. Necesitamos altura de miras por parte de nuestra clase política.

Deslegitimar ética, política y socialmente el terrorismo requiere también de hacer pedagogia social, cuidar los procesos y consensuar iniciativas antes de presentarlas en los medios de comunicación. Entiendo que esto forma parte del trabajo de los y las políticas.

Ojalá que los partidos con-fien en los criterios de los profesionales que trabajamos, desde hace años, en los centros y las organizaciones sociales….lo dicho, estoy de acuerdo con Antonio.

Abordaje de conflictos en las organizaciones

Repasando algunos artículos escritos, he releido este sobre el abordaje de conflictos en las organizaciones publicado en el Observatorio del Tercer Sector de Bizkaia y me he animado a compartirlo en el blog…

El conflicto es como el agua: demasiada agua causa daño a la vida; demasiado poca da lugar a un paisaje seco, desértico y sin vida ni color. El conflicto es la diferencia de intereses y necesidades entre personas y/o colectivos y en todas las organizaciones tenemos conflictos, tanto en nuestro interior como con terceros.

Los conflictos surgen fruto de las relaciones entre las personas por el hecho de ser diferentes. Esto no debiera conducirnos a vivirlos de manera negativa. Sin embargo, el bagaje social y cultural hace que identifiquemos la existencia de estas diferencias con la manera en la que las “resolvemos”, habitualmente negativa o insatisfactoria.

Desde este punto de vista, no tendría sentido hablar de “resolución de conflictos” ya que las diferencias entre las personas no pueden desaparecer, sino que son la esencia de la vida misma y fuente de la diversidad.

Así, aparecen diferenciados dos conceptos complementarios: la “transformación de los conflictos cotidianos” que tenemos en nuestras organizaciones y “la resolución de los problemas” entendidos como aquellos conflictos que se están abordando de modo inadecuado.

El conflicto, cuando se está viviendo o abordando insatisfactoriamente en una organización, aparece de muchas maneras:

  • Disputas.
  • Competencia.
  • Sabotaje.
  • Ineficiencia/falta de productividad.
  • Baja moral.
  • Retención de información.

Entre las respuestas habituales de las organizaciones a los conflictos cotidianos se encuentran las siguientes:

  • Luchar:
    • Arrogancia.
    • Entrar en batalla, competir.
  • Escapar de ellos:
    • Negar su existencia.
    • Evitar abórdalos.
    • Acomodarse a la situación.

Es habitual que las personas que dirigen las organizaciones no aborden el manejo de conflictos de un modo tan sistemático como lo hacen con la información, los recursos humanos o los sistemas de administración económico – financieros.

En cambio, en las organizaciones los conflictos se abordan y manejan por separado, y rara vez se los examina en conjunto para descubrir pautas y cuestiones sistémicas. En un sentido, la mayoría de las organizaciones ven las disputas como hechos “locales”.

Considerar el abordaje de conflictos como algo sistémico crea oportunidades sin parangón para que una organización obtenga información crítica sobre su funcionamiento y su entorno, es decir, para lograr una perspectiva más global.

Lo central no es tanto encontrar la mecánica de la resolución de una disputa concreta o de un conjunto de casos, sino descubrir el “cuadro general” para el abordaje efectivo y satisfactorio de los conflictos que se dan en el día a día de nuestras organizaciones. Por tanto, el reconocimiento y, en su caso, la transformación de los sistemas de abordaje de conflictos aparecen como una prioridad organizacional.

A la hora de iniciar un proceso de Diseño de un Sistema de Abordaje de Conflictos (DSAC) para nuestra organización tendremos en cuenta las características de todo sistema:

  • Los límites que caracterizan nuestra realidad y al propio sistema.
  • Los objetivos que pretendemos cubrir.
  • Los recursos de los que disponemos.
  • La transformación que va a experimentar.
  • Los productos que se van a obtener.
  • La retroalimentación de todo el sistema.

Como en todo proceso de cambio y mejora aparecerán los temores, entrarán en juego los valores culturales de la organización, las relaciones de poder, las preferencias personales y todos los símbolos e imágenes que hemos ido construyendo a lo largo de la existencia de la organización.

Para afrontar con éxito estos procesos de construcción de sistemas de abordaje de conflictos, en el marco de un proceso de desarrollo de la organización, debemos realizar adecuadamente la preparación del mismo, partiendo de las necesidades de la organización y de las personas que la componen. Así mismo hay que garantizar los liderazgos y cuidar la motivación a través de la participación  de todas las personas de la organización.

Existen oportunidades para incorporar el abordaje sistémico de conflictos en nuestras vidas, en nuestras organizaciones y entorno, para canalizar las aguas de los conflictos en lugar de tratar de construir diques para su construcción. Todo un reto que merece la pena afrontar para profundizar en la transformación personal, organizacional y social.