Ayer se celebró en Bilbao la segunda jornada del Foro Social para impulsar el proceso de paz. El auditorio estaba completo y la presencia de partidos, organizaciones e instituciones públicas era notable.

Una cuestión que estuvo flotando en el primero de los paneles relativo a la reintegración de las personas presas y huidas fue la definición, concepto o distinción entre lo que se denomina “preso” y “preso político”

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Es necesario clarificar estos dos conceptos en base a la legalidad internacional para poder establecer referencias comunes:

Así, el hecho de que los delitos cometidos tengan en su origen una motivación política no es condición suficiente para otorgar a las personas privadas de libertad por la comisión de estos delitos la condición o denominación de presos políticos.

La motivación política del delito no confiere la categoría de preso político a la persona privada de libertad por la comisión de aquel

Al igual que Brandom Hamber planteaba que “… la honestidad es fundamental… ya que hay quien crea falsas expectativas a las víctimas” … esta idea de honestidad es también muy necesaria para con los presos.

Esta es una cuestión nada fácil y controvertida. Una cuestión de justicia y de honestidad.

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17 comentarios en “Presos y presos políticos

  1. Llevo media vida diciendo eso mismo. Pero en nuestra sociedad, una parte ha conseguido enraizar esa condición de preso político de tal forma que se ha asumido de una manera que a mí, teniendo en cuenta lo que es realmente un preso político, me parece vergonzosa.

    Se ha pretendido, y conseguido en gran medida, reunir bajo el mismo concepto a personas que han asesinado a sangre fría con personas perseguidas en sus países por su conciencia e ideas.

    Quien sigue llamando preso político a los presos de ETA está legitimando sus actos. Es un hecho desde el momento en que las ideas son libres. Y aquí lo que se está haciendo es equiparar ideas con balazos.

    1. Así es… en nuestra sociedad se da una confusión con clara intencionalidad política que busca maquillar o aligerar la realidad de unos delitos cometidos.

      No es lo mismo estar preso por tus ideas políticas que estar preso por haber cometido un delito (matado, extorsionado, vigilado, amenazado, secuestrado…)

  2. Simplemente decir varios casos: caso 18/98, jóvenes de Segi/Haika, caso bateragune, etc,etc. Esta gente no ha medido a nadie un balazo y esta en la cárcel, y con penas elevadas. En el estado español hay delincuentes por delitos de corrupción que ni se les juzga. Si esta gente no son presos políticos: AGUR. No vamos a avanzar y a este ritmo volveremos a otros tiempos. No hay que perder esta oportunidad.

    1. Esos casos que comentas, en muchos de ellos, no hay delito cometido… o las condenas establecidas se han basado en legislaciones de excepción en un contexto de violencia terrorista. En esto y en lo que comentas de la corrupción estamos de acuerdo.

      A los responsables directos e indirectos de las 857 víctimas por parte de ETA no creo que se les pueda denominar presos políticos.

      Avanzar si… siempre… bajo el paraguas de los principios de verdad, justicia y reparación que establece la legislación internacional.

      1. Definición completa de preso político según Amnistía Internacional: http://www.amnesty.org/es/library/asset/ORG20/001/2002/es/885b4115-d8a8-11dd-ad8c-f3d4445c118e/org200012002es.html

        PRESO POLÍTICO
        En la terminología de AI, preso político es todo preso cuya causa contenga un elemento político significativo, ya sea la motivación de sus actos, los actos en sí mismos o la motivación de las autoridades. AI aplica el calificativo «político» a los aspectos de las relaciones humanas que guardan relación con la «política», es decir, con los mecanismos de la sociedad y del orden público. Éstos incluyen los principios, la organización o la gestión del gobierno o de los asuntos públicos, y la relación de todo ello con cuestiones que afectan al idioma, el origen étnico, el sexo o la religión, el origen social o la influencia de una persona (entre otros factores). El movimiento mundial de mujeresy otros movimientos han cuestionado el significado del término «político». Para ellos se refiere también a las relaciones de poder establecidas en el seno de la comunidad y de la familia, y consideran que las acciones destinadas a cambiar o cuestionar las relaciones de género en estos ámbitos deben considerarse políticas. El trabajo creciente de AI sobre las mujeres refleja esta interpretación.
        En muchos países los presos políticos son condenados en juicios que infringen las normas acordadas internacionalmente. En otros pueden estar encarcelados durante años, a veces décadas, sin que se celebre juicio alguno ni se abra un procedimiento judicial en su contra. AI pide que los presos políticos sean sometidos a un juicio con las debidas garantías en un plazo razonable, de conformidad con el derecho reconocido internacionalmente que tienen todos los presos a quedar en libertad si no los juzgan sin demora y con las debidas garantías. La expresión «preso político» se refiere tanto a los presos de conciencia como a las personas que han practicado la delincuencia violenta (o han sido acusadas de otros delitos comunes, como la violación o la destrucción de propiedad) por motivos políticos. Sin embargo, AI únicamente pide la libertad inmediata e incondicional de los presos de conciencia.

        AI no emplea el término «preso político» para denotar que el detenido pertenece a una categoría especial o que el movimiento toma postura respecto a sus objetivos políticos. AI no apoya ni se opone a las opiniones de las personas cuyos derechos defiende, ni se pronuncia sobre el recurso a las armas en los conflictos políticos.

        He aquí algunos ejemplos de preso político según la terminología de AI:
        * Un miembro o presunto miembro de un grupo político armado al que se acusa de traición o «subversión».
        * Una persona acusada o condenada por un delito común cometido en un contexto político, como en el curso de una manifestación de un sindicato u organización campesina.
        * Una mujer maltratada que es acusada o condenada por asesinar a su marido en un Estado cuyas leyes sobre el derecho de legítima defensa son discriminatorias.
        * Una persona acusada o condenada por un delito común cometido por motivos políticos, como un asesinato o un robo, o por negarse a pagar impuestos por motivos ideológicos.

        Los gobiernos suelen afirmar que en su país no hay presos políticos, sino únicamente presos encarcelados en aplicación de las leyes penales ordinarias. Sin embargo, AI califica de «políticos» casos como los descritos y emplea las expresiones «juicio político» y «encarcelamiento político» para referirse a ellos. Eso no implica que la organización se oponga necesariamente a su encarcelamiento, salvo si considera que, además de preso político, el recluso es preso de conciencia.

        AI no sólo trabaja en favor de presos concretos, sino que pide a los gobiernos que pongan fin a los procedimientos sistemáticos que permiten el encarcelamiento prolongado sin garantías jurídicas por motivos políticos.

    1. Estamos de acuerdo… cualquier persona que esté privada de libertad por su actividad política y que no haya cometido delito alguno podemos decir que es preso político… al menos así lo entiendo

      No soy jurista y tampoco manejo el código penal… pero vamos, tiene todo su sentido

      Y como dice el dicho… lo bueno si breve, dos veces bueno 🙂

  3. lo que creo que resulta bastante lamentable es manipular la historia como intuyo que se hace aquí. eta es una organización político armada que ha basado sus lineas de acción en base a dos directrices la politica y la lucha armada, la 2ª esta clara, la º1ª con intencion se confunde y se mezcla con parte de la izquierda abertzale, y por tanto todos y cada uno de sus miembros en sus diferentes lugares y tiempos han luchado para la consecucion de unos objetivos politicos (el reconocimiento del derecho a decidir y la territorialidad) por lo que guste o no, se acepte o no, todos desde el que tenga los mayores delitos de sangre hasta el ultimo son presos politicos, aqui y en cualquier lugar del mundo, por lo que seamos un poco serios.
    Por otro lado, enfocar unicamente en eta la base fundamental de este conflicto politico, del cual han surgido diferentes expresiones armadas, no hace sino dificultar procesos de resolucion y sobretodo cuando no aceptamos al estado español y frances como estados violentos y terroristas (han amparado, protegido, mirado a otro lado, creado, financiado grupos paramilitares, armados, etc tambien han participado o han apoyado guerras e invasiones, genocidios, junto con el trafico de armamento, un poder judicial politizado y una legislacion neofranquista, junto con todo lo que se podria hablar de la violencia estructural y continuada en hegoalde e iparralde respectivamente) sobre el capitalismo salvaje que desarrollan serian capitulos aparte.
    con todo esto ¿resulta que es eta la unica que ha ejercido la violencia y a la unica que se la considera terrorista? HAGAMOS UNA LECTURA MAS SERIA

    1. No pongo en duda las explicaciones y fundamentaciones que realizas sobre las dos líneas de acción de ETA. Es por la comisión de aquellos delitos en el marco de esa “lucha armada para la consecución de objetivos políticos” por la que están privadas de libertad y son personas presas.

      Pongo otro ejemplo para explicarme mejor, referido a la desobediencia civil o desobediencia fiscal. Si por mis ideas, o porque valoro que algún impuesto o requerimiento del estado es injusto o va en contra de mis principios, desobedeceré. En el caso de que esta acción de desobediencia sea constitutiva de delito seré sancionado o privado de libertad. Mi motivación es claramente civil, política o de conciencia pero para el Estado lo seré por haber cometido un delito.

      Como dices en tu comentario… “guste o no guste, se acepte o no… aquí y en cualquier lugar del mundo… seamos un poco serios…” acciones como matar, asesinar, secuestrar, perseguir, extorsionar… son delitos en sí mismos, que aunque en su origen tengan una motivación política no es condición suficiente para otorgar a las personas privadas de libertad por la comisión de estos delitos la condición o denominación de presos políticos.

      En cuanto a las valoraciones e interpretaciones que lanzas sobre este post no tengo nada que decir. En esta ocasión no hablo de la violencia de Estado, ni de la dispersión, los secuestros o la persecución… tampoco del origen o la historia de todo esto… ni de sus consecuencias… no hablo ni de ETA ni de los Estados español y francés… ni de la sociedad vasca… ni de la española… únicamente hablo de la distinción entre lo que es un preso y un preso político si atendemos a los principios internacionales.

      1. consideras que estamos ante un conflicto politico del cual surgieron expresion armadas violentas por todas las partes involucradas?
        si es asi, entiendo que estemos de acuerdo en que todas y cada una de las victimas sean victimas de ese conflicto politico y por tanto todos y cada uno de los integrantes de los diferentes grupos armados legales (policias diferentes) e ilegales hayan matado por motivaciones politicas.y por tanto si han sido detenidos sean presos politicos.
        creo que no podemos negar la mayor
        sino, empezaríamos a hablar del maravilloso mundo del champignon y de la enagenacion mental colectiva por parte de algunos “mataban porque si”

  4. No, en esto no estoy de acuerdo contigo. Las torturas por parte de funcionarios públicos son torturas. Los asesinatos por parte de grupos financiados, organizados o inducidos por parte del Estado, son asesinatos. Los asesinatos, secuestros, persecución ideológica y extorsión realizada por ETA son asesinatos, secuestro, persecución ideológica y extorsión.

    Que el origen de todo esto sea político, no hace que estos delitos y el cumplimiento de las penas tengan un carácter político. Todas estas personas deben de ser detenidas y condenadas por los delitos cometidos, no por la motivación política que haya detrás de los mismos.

    El recurso a la violencia por parte de los diferentes grupos o partes que mencionas es una opción, una decisión que se toma de manera consciente. Este recurso a la violencia ilegítima que vulnera derechos humanos básicos como son la vida, la libertad de opinión y pensamiento, la integridad física… es delito.

    Que haya un conflicto político de por medio no justifica el recurso a la violencia, venga de donde venga. Dicho de otro modo, la existencia de un conflicto político no justifica el recurso a la violencia. Como bien dices, no podemos negar la mayor.

  5. abreviando
    ¿esto es un conflicto de origen político?
    ¿quien empezo la agresion o violencia?
    ¿se esta exigiendo a todas las partes responsabilidades?
    ¿el buenismo cambiara las situaciones de agresion, (dejando de lado eta-estados) en temas como la crisis, guerras imperialistas… o la violencia es resultado de una necesidad?

  6. Argituz
    PRESOS DE CONCIENCIA, PRESOS POLÍTICOS, Y POLÍTICOS PRESOS

    Andrés Krakenberger y Sabino Oramazabal, en representación de la Asociación Pro Derechos Humanos Argituz

    Reiteradamente se viene debatiendo si tiene carácter político o no el encarcelamiento de determinadas personas. Aquí, en nuestro entorno inmediato, se ha argumentado que en una democracia no cabe ni el concepto de preso político ni el de víctima de violencia de motivación política. Debates conceptuales y apasionados como éstos, aun siendo importantes, nos impiden avanzar hacia una democracia en la que no se produzcan conculcaciones de derechos humanos, o -al menos- que se produzcan muchas menos. Además, la pasión denota sentimiento, y el sentimiento no siempre atiende a lo racional. Por tanto, pensamos que, para poder avanzar, hay que intentar introducir en el debate un ingrediente racional.

    ¿Puede haber presos políticos y víctimas de violencia política en una democracia? Claro que sí. Ningún sistema de gobierno es perfecto, y la democracia tampoco lo es. A eso se refería Winston Churchill cuando afirmaba que la democracia no era el mejor de los sistemas, pero sí el menos malo. Así que, cuanto más mejoremos la democracia, menos imperfecciones tendrá; y también habrá menos casos de víctimas de violencia de motivación política, y menos presos políticos. Una democracia supuestamente tan bien reputada como la británica ha ocasionado víctimas de violencia de motivación política y presos políticos. Recuérdense si no los casos de los seis de Birmingham, los siete de Maguire y los cuatro de Guilford.

    Acaso , los diferentes puntos de vista sobre lo que -en rigor- no debería pasar de ser una mera clasificación semántica de categorías penitenciarias, tengan su origen en las revoluciones burguesas contra las monarquías absolutas de origen divino, cuando mucha gente fue encarcelada por oponerse a lo que entonces era el status quo imperante. Entre los que se enfrentaban a esas monarquías absolutas había quien lo hacía utilizando pluma y papel, y había quienes optaron por las armas. Nadie discutía, no obstante, el carácter político de la reclusión que ello originaba. Se les penaba por querer un cambio. De las monarquías absolutas pasamos a las dictaduras, a las monarquías parlamentarias y a los regímenes republicanos. Regímenes, todos ellos, con mayores o menores dosis de democracia; mayores o menores índices de víctimas de violencias de motivación política, y también de presos políticos.

    Conviene que las definiciones estén claras: preso de conciencia es cualquier persona encarcelada por su raza, religión, color de piel, idioma, orientación sexual o credo, siempre que no haya practicado la violencia ni abogado por ella. Tan importante, en la definición, es la motivación como el hecho de no haber practicado la violencia ni haberla defendido. Preso político es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otra forma, por ejemplo bajo arresto, porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea éste de la naturaleza que sea. Hay presos de conciencia que no son presos políticos: por ejemplo, en la antigua Unión Soviética, se encarceló por su credo religioso a personas que no se oponían al régimen político. Hay presos políticos que no son presos de conciencia, porque en su oposición al régimen utilizaron la violencia o abogaron por ella. Nelson Mandela no practicó personalmente la violencia, pero en determinada fase de su vida abogó por ella en su programa político, lo cual le convirtió, cuando fue encarcelado, en preso político, pero no en preso de conciencia. Tampoco hay que confundir la categoría de preso político con la de político preso. Radovan Karadžić, por mucho que sus motivaciones fueran políticas, fue encarcelado por graves excesos en forma de abusos y violaciones de derechos humanos cometidos en defensa (no en contra) de un status quo político determinado, desde una posición de responsabilidad como parte de ese mismo status quo. Eso lo convirtió en un político preso, no en un preso político.

    Se han dado casos también de personas que se han incluido simultáneamente en las categorías de preso político y preso de conciencia. Aleksandr Solzhenitsyn, Aung San Suu Kyi y Aminattou Haidar, encarcelados por su oposición política al status quo, han sido presos políticos, y el hecho de ejercer esa oposición sin practicar la violencia ni abogar por ella, les convertía asimismo en presos de conciencia.

    El término “preso político” alude únicamente a una mera categoría de reclusos. Nada más. Es un mero término en el nivel descriptivo. No implica atenuación de responsabilidad ni atenuación moral en el nivel valorativo. Por tanto, la posible simpatía, empatía o antipatía hacia esas personas o su actividad no tiene nada que ver con su categorización. No obstante, desde ámbitos contrapuestos, hay quien lo usa como equivalente a una especie de justificación o comprensión de lo hecho como menos malo que la criminalidad ordinaria, por entender que esa motivación política ennoblece la acción. En términos del filósofo inglés George Edward Moore, se trataría de una falacia naturalista, donde se pretende desprender determinadas valoraciones favorables de unos hechos. En contraposición, hay quien afirma que el término no cabe en una democracia; lo cual es un síntoma de miopía, además de erróneo en el mejor de los casos. Es posible que haya quien niegue la existencia de presos políticos en una democracia como forma de negar a determinada categoría de personas encarceladas los derechos inherentes a la condición de reclusos de acuerdo con el derecho internacional. En este caso, no se trataría de miopía, sino de no querer ver. Afirmar que el hecho de utilizar el término es motivo para ilegalizar una opción política es querer hacer méritos en la ceguera, además podría ser atentatorio contra los derechos humanos; y más cuando en nuestro entorno no hay esa situación de violencia, que esperemos esté ya definitivamente en vías de superación.

    Artículo de opinión publicado hoy en El Correo y en Diario Vasco

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