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…de escribir la entrada Un año por delante se han hecho realidad algunos de los retos que planteaba hace 12 meses y que han cambiado significativamente nuestra realidad más cercana:

  • Por una parte, el cese definitivo de la actividad armada de ETA (que no significa literalmente el “cierre de persiana” pero ha sido sin duda uno de los acontecimientos más significativos de 2011)

  • Por otra, las primeras iniciativas de consenso que posibiliten desarrollar (por fin!!!) las políticas públicas de educación para la paz y los derechos humanos de manera “normalizada” (el Compromiso por la Educación para la Convivencia es un ejemplo)

Sin duda, el 2011 han sido un año importante y significativo para la paz en el País Vasco. Aún queda camino, largo y profundo, para lograr vivir y convivir en una sociedad en paz. Una paz imperfecta, como casi todas las paces…

La lista de regalos del año pasado ha adelgazado y he podido quitar dos cuestiones “de peso”. Así que me sigo pidiendo para este 2012:

  • construir una memoria colectiva que integre los diferentes relatos de nuestra historia más reciente.
  • recuperar la normalidad política e institucional.
  • regenerar la democracia…e ir desmontando progresivamente los mecanismos excepcionales generados en los sistemas legislativo y judicial.
  • restaurar los lazos sociales y comunitarios…que vayamos construyendo una sociedad conciliada y reconciliada.

Leer este artículo Construir la paz de la fundación Etikarte, me ha hecho recordar que hace 12 meses me comprometí a evaluar estas cuestiones.

12 meses después la evaluación es positiva, en general. Sin embargo, siento y necesito profundidad, honestidad… menos estrategias y manuales de “conflict resolution”… más corazones y auténticos pasos en los agentes implicados en cada uno de los retos que tenemos por delante.

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Ayer firmamos el Compromiso por la Educación para la Convivencia, una iniciativa promovida por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco y secundada por una veintena de agentes activos del sistema educativo vasco (Universidades, Consejo Escolar de Euskadi, las redes pública, concertada e ikastolas, federaciones de padres y madres de alumnos, sindicatos y organizaciones sociales)



A pesar del consenso mostrado ayer por los diferentes agentes educativos que suscribimos el Compromiso, los medios de comunicación ofrecen hoy diferentes perspectivas en torno al mismo:

Yendo más allá de las legítimas interpretaciones de cada cual, reproduzco literalmente los cinco puntos del Compromiso por la Educación para la Convivencia:
  1. Redoblar nuestros esfuerzos por una educación basada en el respeto de los Derechos Humanos y la dignidad de la persona por encima de cualquier fin o circunstancia.
  2. Fomentar una actitud crítica frente a la justificación de la violación de los Derechos Humanos en el pasado, presente o futuro.
  3. Promover acciones tendentes a mostrar la solidaridad y apoyo a todas las víctimas de la conculcación de esos Derechos.
  4. Fomentar los valores y actitudes que sustenten una verdadera convivencia democrática desde el propio entorno educativo hacia e conjunto de la sociedad.
  5. Concitar acciones consensuadas para asentar la cultura democrática en nuestra comunidad educativa y en nuestra sociedad.

Los diferentes agentes implicado tenemos el reto, ahora, de materializar y hacer realidad el espíritu de estos compromisos suscritos.

Para que continuemos construyendo una sociedad con un nivel reducido de violencia directa y un elevado nivel de justicia y cultura reconciliadora

Zuzeneko indarkeriarik ia ez egoteko, eta juztizia eta berradiskidetza kultura  gizartean ondo sustraituta egoteko, eraikitzen jarrai dezagun

Sr. Presidente,

Somos conscientes de que asumirá el encargo de presidir el Gobierno en un contexto de grandes dificultades económicas, de distanciamiento entre la ciudadanía y la política y en el que tendrá que dar respuestas convincentes ante los múltiples retos actuales.

La ciudadanía vive perpleja ante la sensación de que los gobiernos del mundo democrático terminan por plegarse a unas exigencias que no emanan del sentir popular sino de unos intereses económicos globales. Exigencias que, en medio de la opacidad y la desregulación, terminan por beneficiar a unos pocos. Así, parece difícil evitar que la gente piense que paga los platos rotos de una fiesta en la que no decidieron ni la comida ni los invitados.

Una globalización económica sin regulación nos ha conducido a una democracia acosada por los mercados y de precaria credibilidad. La comunidad internacional, más allá de reaccionar con medidas urgentes ante lo que acontece, debe acometer una revisión a fondo de los acuerdos, mecanismos y estructuras en los que se fundamenta el actual sistema económico.

Si, como parece, se opta por reducir el gasto público y las inversiones, no podemos asistir impasibles al recorte de prestaciones sociales, sanitarias y educativas –todas ellas siempre fundamentales pero aún más en un contexto de crisis que comporta más precariedad a buena parte de la población- o a la inversión en ciencia e innovación. Es esencial generar otro sistema económico que pueda ser más justo, sostenible, productivo y sólido.

No asistiremos impasibles a la reducción de inversiones y gastos cruciales para el bienestar y la protección de la calidad de vida mientras se continúa manteniendo un descomunal gasto militar.

Sabemos que no es un caso específico de España. Los principales países del mundo, encabezados por los Estados Unidos, mantienen una inmensa maquinaria bélica. Si tenemos en cuenta las graves carencias que afectan a la mayoría de los habitantes del planeta, el desarrollo de este desmesurado arsenal constituye un auténtico insulto. Lamentablemente, este modelo se proyecta con fuerza y los países emergentes se esfuerzan en copiar los mismos modelos. Por ello, el incremento del gasto militar, la producción de nuevos sistemas armamentísticos o la adquisición de nuevas armas en el mercado internacional son pautas habituales de muchos países. Hay que recordar que, tal como apuntaba el reciente Informe del SIPRI, el gasto militar mundial, pese a los 4 años de crisis económica, subió en todo el mundo un año más, hasta alcanzar la escandalosa cifra de 1,6 billones de dólares.

Mientras, los Objetivos del Milenio –que nos recuerdan las apremiantes necesidades que deberíamos atender si queremos reducir las amenazas que el hambre, la falta de salud o de educación suponen para la población mundial- siguen incumpliéndose año tras año.

Se trata de una política errónea propiciada por los grandes productores de armamento, que confunde seguridad con militarismo. ¿Cómo se puede aprobar que para hacer frente a supuestas amenazas militares se invierta tanto dinero y para evitar riesgos reales que se llevan la vida de millones de personas aceptemos impasibles que no existen medios?

En el caso español, comprobamos amargamente algunas decisiones de sucesivos gobiernos, que siempre hemos considerado erróneas pero que ahora, además, están impactando gravemente sobre la economía. Se ha decidido participar en grandes proyectos armamentísticos (avión de combate europeo Eurofighter, carros de combate Leopard, etc.), sin valorar si eran realmente necesarios y se correspondían con una visión global y moderna de la seguridad. En cualquier caso, con independencia de su conveniencia, han constituido un desastre financiero.

Dedicar más de 16.000 millones de euros para 2011 al gasto militar –teniendo en cuenta todas las partidas, no solo lo que gestiona el Ministerio de Defensa- nos parece una sinrazón. Las posibles misiones internacionales, argumento habitual para justificar una alta dotación en armas a los ejércitos, no precisan de ese enorme gasto y, en concreto, de la adquisición o fabricación de armas, impuestas por la pertenencia a la OTAN –es increíble que la UE no sea todavía autónoma en materia de seguridad- y que, en buena medida, son propias de conflictos pretéritos.

Cuándo hace 14 meses publicamos en estas mismas páginas el artículo ‘Crisis, gasto militar y desarme’ (El País, 2 de agosto de 2010) queríamos alertar sobre la grave crisis económica y la necesidad de establecer unas prioridades adecuadas a la hora de plantearse recortes del gasto público. Durante estos meses hemos visto como la crisis económica se agudizaba sin que las medidas de austeridad hayan alcanzado al gasto militar.

Pero a la vez hemos sido testigos de dos fenómenos de gran trascendencia.

Por un lado, miles y miles de mujeres y hombres del mundo árabe han dicho “¡Basta!”. Han gritado al mundo que también quieren vivir con dignidad, aspirar a la justicia y disfrutar de la libertad. Han hecho tambalear, y caer en algunos casos, a dictadores que lamentablemente, contaban con el apoyo interesado de buena parte de las democracias occidentales. Con las modernas tecnologías de la información y la comunicación, que permiten la libre expresión y la participación no presencial, los ciudadanos ya no sólo serán contados en las elecciones. Deberán contar también después. Pueden influir y decidir. Y deben hacerlo.

Por otro lado, en España irrumpía con fuerza el movimiento del 15 M, internacionalizado meses después con la movilización del 15 0. Unas movilizaciones surgidas de la disconformidad e indignación de muchas personas ante la degradación de la calidad de vida, la pérdida de capacidad democrática de dirigir la economía y el alejamiento de la política de sus auténticas responsabilidades.

Por cuanto antecede nos parece que proteger el gasto social y dirigir los posibles recortes hacia el gasto militar es una medida que fortalece la democracia, mejora el bienestar y envía a la ciudadanía un mensaje positivo, al priorizar la agenda social en un contexto de crisis aguda.

Sr. Presidente: le agradeceremos que tenga en cuenta estas reflexiones y sugerencias.

Firman este artículo:

Federico Mayor Zaragoza, presidente Fundación Cultura de Paz

Santiago Álvarez Cantalapiedra, director CIP-Ecosocial

Jordi Armadans, director Fundació per la Pau

Alfons Banda, coordinador Comité Interenacional Fundacío per la Pau

Manuel Dios Diz, presidente Seminario Galego de Educación para a Paz (SGEP)

Vicenç Fisas, director Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)

Rafael Grasa, presidente Instituto Català Internacional per la Pau (ICIP)

Carmen Magallón, vicepresidenta Asociación Española de Investigación para la Paz (AIPAZ)

Manuel Manonelles, director UBUNTU y Fundación Cultura de Paz Barcelona

Vicent Martínez Guzmán, director honorífico Cátedra UNESCO Filosofia Pau Universidad Jaume I de Castelló de la Plana

Xavier Masllorens, presidente Fundació per la Pau

Manuela Mesa, presidenta Asociación Española de Investigación para la Paz (AIPAZ)

Beatriz Molina, directora Instituto de la Paz y los Conflictos Universidad de Granada

Arcadi Oliveres, presidente Justícia i Pau Barcelona

Pere Ortega, presidente Federació Catalana d’ONG per la Pau

Gorka Ruiz Santana, presidente Foro Asociaciones de Educación en Derechos Humanos y por la Paz del País Vasco.

Artículo de Bakeola, publicado en Goitibera Aldizkaria

Reportaje con testimonios de 11 mujeres que han tenido que rehacer su vida tras sufrir la muerte en atentado terrorista de algún familiar muy cercano.

http://www.eitb.tv/es/#/video/1241609865001

Emakumeak berregiteko bidean

Terrorismoaren biktima izan diren 11 emakumeren testigantzak jasotzen ditu dokumental honek

http://www.eitb.tv/eu/#/bideoa/1106667912001

 

http://www.eitb.tv/es/#/video/1243009853001

Este capítulo está dedicado a la convivencia y ofrece la reflexión sobre el tema de los analistas Peio Salaburu, Bernardo Atxaga, José Mª Ruiz Soroa, Víctor Urrutia, Jonan Fernández, Galo Bilbao, Arantza Urretabizkaia y Sabino Ormazabal.

http://www.eitb.tv/es/#/video/1243022275001

En este capítulo aparecen organizaciones como Lokarri, Gesto Por la Paz, Bakeaz, Ikertze, Bakearen Etxea…hablando de la convivencia, la educación para la paz y el pluralismo de la sociedad vasca.

http://www.eitb.tv/es/#/video/1244150259001/

3 víctimas del terrorismo cocinan cous-cous en un txoko: Axun Lasa, hermana del miembro de ETA José Antonio Lasa, Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero del Diario Vasco, y Jorge Pérez Jauregi, hermano de Roberto Pérez Jauregi.

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